UNA HISTORIA DE VIDA, DOS LEGADOS

 

Me resulta imposible caminar, como manejar sin los espejos retrovisores, sin mirar hacia atrás. El lugar donde estoy parado es la conexión más inmediata entre mi pasado y mi futuro. Un futuro que si bien tiene un limite humano, no puede estar desligado de mi historia adulta ni mis aprendizajes de vida ,cuando empecé a hacer mis primeras armas en la arquitectura, con las premisas y objetivos que pude desarrollar a lo largo de mis proyectos y realizaciones y para que en un futuro haya una incubadora de proyectos para el Bienestar socio economico democratico y equitativo, como lo prescribe nuestra Constitucion.

Soy Eduardo Ezra Saiegh, argentino, arquitecto, judío, ex banquero y sobreviviente de la dictadura cívico-militar de la que estuve secuestrado y torturado durante una semana para saquearme mis bienes y, lo que es más grave, intentar quitarme la vida, y con ella mis proyectos, esperanzas y objetivos de vida.

Afortunadamente nada de esto consiguieron y, por el contrario, la fortalecieron para dar batalla en todos los frentes en busca de verdad y justicia, ya que a pesar de la humillación y las torturas mi dignidad y el espíritu de lucha salieron más fortalecidas después de tanta ignominia.

Luego de haber sobrevivido a aquella tragedia aún sigo batallando y luchando por recuperar mis bienes y narrando mi historia en todos los ámbitos posibles (ante la justicia, medios de comunicación, y ante la opinión pública) para desenmascarar a los verdaderos jefes civiles criminales de la dictadura para que se haga justicia con ellos y no sólo con los militares.

Me secuestraron y torturaron para robarme el Banco Latinoamericano, el único acreedor privado de Austral Líneas Aéreas, cuyos dueños no querían pagar su deuda. Y la única manera de lograrlo era haciendo desaparecer al Banco y apropiándose ilegalmente de las acciones de la compañía aérea para poder materializar, con su estatización fraudulenta, transferirle al Estado una deuda superior a los 250 millones de dólares.

Algunos, afortunadamente, sobrevivimos al terror de la dictadura Y resistimos, en parte, gracias a la red solidaria que nos acompañó mientras estuvimos secuestrados y, luego por los excelentes abogados que tuve en todos los fueros, mientras fuimos dando batalla en estos más de 30 años bregando por esa reivindicación de Verdad, Memoria y Justicia.

Si un LEGADO es aquello que se deja o transmite, yo tengo -entonces- dos legados para dejar en esta vida.

Uno es mi historia, que es parte de la historia trágica de la Argentina. La historia de mi desarrollo en un país noble y de oportunidades, pero cuya sociedad demostró tener aspectos atroces al considerar que la lucha por el poder es capaz de arrasar con culturas, economías y personas sin importar quién o qué deja fuera del sistema.

Para contar mi historia decidí armar este portal que va a perdurar más allá de mis días.

Yo viviré en él siempre, y estoy confiado en dejar aquí una narración que sirva para aprender del pasado, para conocer la cara oculta del odio y la intolerancia, y los nombres de algunos traidores a la patria que nos han hecho un daño gravísimo como sociedad y en el quiebre económico e institucional que le causaron al país y a su gente, y del cual aún no conseguimos sobreponernos para encarar un real proyecto de nación libre, justa y soberana.

El otro legado aspira a más ya que es para el país y su desarrollo con justicia social.

Toda vez que el Estado Nacional, a través de la Secretaría de Derechos Humanos, me está acompañando solidariamente como co-querellante en todas las acciones penales que estoy llevando a cabo contra los criminales jefes civiles de la dictadura, como prueba y testimonio de mi reconocimiento, decidí legar al Estado argentino el 70% de la reparación patrimonial que me corresponde.

Ese importe estará a disposición a través de la Fundación para la Integración latinoamericana (FIL) con el objetivo de aplicarlo al desarrollo de proyectos de inversión productiva que favorezcan el progreso socioeconómico de la sociedad.

Encontré en la no resignación a la injusticia, y en la lucha llevada a cabo hasta ahora, una manera de trascender al tiempo; en este portal web, una manera de contar mi historia, ya que en el pueblo judío el narrar tiene un valor extraordinario de transmisión y continuidad; y en este legado económico, la manera de encarar la continuidad de mis proyectos de arquitectura social vinculados al progreso social, fraterno, solidario y colectivo de los argentinos y mi país.

La memoria es la mejor resistencia contra el paso del tiempo y el olvido, y un buen punto de partida para desarrollar un futuro mejor. En eso trabajaré hasta el último día, y este es mi LEGADO.



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