NEGOCIOS DE FAMILIA. LOS REYNAL Y EL NEGOCIADO AUSTRAL

El traspaso fraudulento de Austral al Estado fue tratado en profundidad por el diario Clarín en su edición del 6 de marzo de 1986 en un artículo titulado 'El caso Austral. Caminos que se bifurcan'. Allí ya se preguntaban por el parentesco entre el vicepresidente del Banco Central, Alejandro Reynal, y el entonces presidente de la compañía aérea, William Reynal.

El matutino informó que se estaban desarrollando investigaciones para "determinar si existe algún grado de parentesco entre el ex vice presidente del Banco Central, Alejandro Reynal, y el ex titular de la citada firma de aeronavegación, William Juan Reynal…"

"En caso de comprobarse algún tipo de relación familiar" -continuaba explicando el artículo- Alejandro Reynal "podría ser incluido en la causa como imputado por incurrir en actos incompatibles con la función pública, dado que dicho organismo del estado había participado en la operación de traspaso mediante la confección de avales".

Según el matutino, Alejandro Reynal "podría ser incluido en la lista de imputados bajo el cargo de abuso de autoridad por la comisión de un negocio encubierto".

Más allá del parentesco, y del abuso de autoridad, la gravedad del delito quedó materializada en el traspaso al Estado nacional de una compañía quebrada junto con su deuda de U$S 250.000.000, oportunamente contraída con el Estado a través del BANADE.

En 1984, el Fiscal Nacional de Investigaciones Administrativas, ya había denunciado penalmente al entonces presidente Jorge Rafael Videla; el ex ministro de Economía, José Alfredo Martínez de Hoz, al ex secretario de Programación y Coordinación Económica, Guillermo Walter Klein y a los ex integrantes del directorio del Banco Nacional de Desarrollo (BANADE), por irregularidades cometidas en el traspaso al Estado de la empresa Austral Líneas Aéreas y dos de sus subsidiarias, operación realizada en 1980.

El fiscal Molinas, que formalizó su denuncia en el Juzgado Federal del doctor Miguel Julián Castillo, señaló que la maniobra había generado un "gravísimo perjuicio" al Estado que mediante el decreto 1922 -tramitado en tan solo 48 horas- aceptó la transmisión de las acciones de Austral y su deuda, ofrecidas por su titular -William Juan Reynal- quien también entregó las correspondientes acciones de Lagos del Sur y Sol Jet sin mediar declaración de quiebra ni pedido de liquidación, a pesar de que estas firmas subsidiarias fueron adquiridas dos veces, "a fin de provocar un abultamiento del activo de la empresa Austral".



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