MI RELACION CON ERNESTO SABATO Y SU TESTAMENTO

 

Sabato y Saiegh en el Hotel Castelar 
el dia de la firma del testamento

En el año 1985, cuando ya había iniciado las acciones penales por extorsión, quise dejar algunas constancias de mi caso en la CONADEP (Comisión Nacional por la Desaparición de Personas) que en ese momento presidía Ernesto Sabato.

Como yo no podía entregar las carpetas y los documentos en forma oficial por el pacto que había hecho con los parapoliciales para preservar mi vida y la de mi familia, se los entregué a él como depositario por si me llegaba a suceder algo, para que sacara esos documentos a la luz y formulara la denuncia pertinente.

No sólo las recibió sino que me pidió que le contara con lujo de detalles cómo había sido mi secuestro y las torturas. También hablamos mucho acerca del dolor moral. De esos diálogos surgió una relación muy prolongada en los años, ya que cada tanto solía visitarlo en su casa de Santos Lugares donde sosteníamos conversaciones muy interesantes, sobre todo después de la muerte de su hijo que lo afectó como un hachazo, y con quien tenía sueños recurrentes que muchas veces me contaba, más de una vez entre lágrimas que abonaron nuestra relación.

Tal fue así que cuando tomó la decisión de hacer un testamento para ceder a favor de Elvira, la compañera de los últimos años de su vida, la porción que la ley lo autorizaba, le pidió a su abogada -que fue quien redactó el testamento- que yo fuera uno de sus testigos debido a la confianza que yo le había inspirado, ya que dicho testamento debía permanecer secreto hasta el momento de su muerte.

En la actualidad soy el único testigo vivo de este legado del gran escritor. Y así fue, uno más de esos honores que me dispensó la vida, que ahora publico en mi web.

(Ver el Testamento completo desde aquí)

Eduardo Ezra Saiegh