MI COMBATE IDEOLOGICO A MARTINEZ DE HOZ ES HISTORICO Y PERMANENTE

Mi lucha contra la política del jefe civil de la dictadura, José Alfredo Martínez de Hoz, no es nueva sino que viene desde la época de la aplicación de su estrategia de vaciamiento de aquellas empresas que intentaron construir un país en serio y con progreso y desarrollo. Esos combates ideológicos también tuvieron como escenario los medios especializados desde donde defendimos políticas de desarrollo como las implementadas desde el Banco Latinoamericano.

En junio de 1987, Martínez de Hoz, a través de una entrevista aparecida en la revista 'Prensa Económica', intentó justificar que "con alguna continuidad se hubieran visto resultados", tanto en la política cambiaria, en el régimen de inversiones y en el sistema financiero y bancario (Ver nota completa desde aquí).

Las ideas expuestas en ese artículo fueron duramente criticadas por su sucesor, Lorenzo Sigaut (Ver nota completa desde aquí) y por mí, en nuestras respuestas que aparecieron en la edición siguiente de la publicación.

Allí destaqué, entre las ideas principales, que aquella policía económica fue "un proyecto propio" de Martínez de Hoz a tal punto que "fue una política asumida por las Fuerzas Armadas, no por su globalidad".

Martínez de Hoz, a su favor, argumentó que "habían factores políticos que molestaban a cierto proyecto económico que trataba de tener continuidad". Y por eso, destacó que "con alguna continuidad se hubieran visto resultados".

Sin embargo, el máximo jefe civil de la dictadura olvidó deliberadamente destacar que había hombres "que estábamos enrolados en una alternativa nacional, como nosotros, que habíamos fundado un banco de inversión y que criticamos las posiciones de Martínez de Hoz, pagamos el precio".

En definitiva, ratifico hoy lo dicho en 'Prensa Económica' ya en junio de 1987: "Se utilizaron métodos fascistas para conseguir objetivos económicos". (Ver nota completa desde aquí)

Mis afirmaciones de entonces fueron apoyadas por sectores destacados de la política y el pensamiento económico de la época, como el apoyo explícito recibido por Rogelio Frigerio, quien definió mis declaraciones como "una de las acciones más claras de desenmascaramiento... Alguien que tiene las ideas ordenadas tan sólidamente merece no sólo respeto sino todo el apoyo que podemos brindar". (Ver la carta desde aquí)




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