HOMENAJE A LA MEMORIA DEL RABBI MORTON ROSENTHAL

En hebreo se acompaña el nombre de un muerto con “zijronó li’vrajá”, “que su memoria sea una bendición” . . ., y nunca mas cierto que con el Rabbi Morton Rosenthal.

Sabiamente, Morton Rosenthal decía que la Justicia es la esencia de la cultura Judía Talmúdica. Sin dudas, mi querido e inolvidable ‘amigo americano’ fue un verdadero luchador por la justicia. Y por eso mismo, le dedique mi libro, “Justicia, Justicia, Justicia Perseguirás” (Deuteronomio Capítulo 16 Versículo 20); para agradecerle a el y  a Dios por el extraordinario hombre que me acompaño los últimos 20 años de mi lucha por la justicia , que lleva mas de tres décadas, lo cual  representa la mitad de mi vida.

Los cables de Wikileaks y el Caso Saiegh que se presentan en este portal, también figuran asi en el google, permiten comprender mejor el valor de su ayuda, la fuerza con la que siempre lucho y la dimensión de sus logros. El consiguió que el Gobierno de los Estados Unidos se involucre en mi caso. Es decir, que desde Washington se ocupen de un ciudadano no norteamericano, es algo que difícilmente puede ocurrir, y gracias a Morton, ocurrió. También fue quien consiguió que el Secretario de Derechos Humanos de Estados Unidos, Greg Rickman, viaje expresamente a Buenos Aires para tratar mi caso; ocasión en la que tuvo, además de otras oficiales, una excelente reunión con Eduardo Luís Duhalde, el otro gran hombre capaz de dar su vida por los Derechos Humanos.

Morton fue un hombre querido,respetado y admirado. Un verdadero sabio, justiciero y luchador. Y lo seguirá siendo por siempre. Sus enseñanzas no eran teóricas, sino que partían directamente desde la praxis concreta, para ir siempre al frente. Morton en plena dictadura arriesgo su vida  para salvar las de otros.

Estaba siempre presente, y va a seguir estando, con su valioso recuerdo y las sabias enseñazas que me dejo. Siempre, desde el frente de batalla, y hombro a hombro lo recordaré.

Ha fallecido mi querido amigo americano, el Rabbi Morton Rosenthal, pero esto no significa que lo hallamos perdido. La sabiduría de sus enseñanzas, perduraran en el tiempo, al igual que la satisfacción que siento por considerarlo, además de un amigo y compañero, mi segundo padre.

Y lo seguiremos extrañando siempre. Por la extraordinaria persona y el gran ser humano que supo ser. Y por este enorme vació que nos dejó, y que nos muestra cuan grande era este luchador incansable. Una vida al servicio de la verdad y la justicia, que merece un homenaje en Argentina. Esto, lo confirman las múltiples adhesiones que recibí de parte de toda las personas que lo querían, pero sobre todo, las que llegaron de parte de la organizaciones de Derechos Humanos, por el recordatorio que puse en el diario por su fallecimiento.

Mi relación con Morton comenzó antes de conocerlo personalmente. Yo tenia conocimiento de que había estado trabajando en Buenos Aires, en 1977 y 1978, tal vez, los momentos mas difíciles de la historia argentina reciente, con la sangrienta dictadura en su pico deterror y muerte. Pero Morton estaba acá justamente para desafiar aquellas injusticias luchando, poniendo en riesgo su propia vida para salvar la de muchos otros, judíos o no judíos.

Hasta llegó a enfrentarse a la DAIA, por la postura pasiva e indiferente que había tomado la institución respecto a los crímenes que se cometían desde el estado, tal como lo prueban sus propios archivos. Morton, en cambio, hacia lo contrario. De hecho, su gestión fue clave y decisiva para lograr la liberación de Jacobo Timerman, algo que la propia familia reconoce.

La admiración y el respeto a su figura, aumentaron aun mas cuando lo conocí personalmente. El hecho, ocurrió en septiembre de1989 en New York; en aquel momento el ocupaba el cargo de Director en la prestigiosa  Antidifamation League -la ADL, tal como se la conoce por sus siglas en USA-, cuando que yo llegaba a New York como Embajador argentino para la negociación de la deuda externa.

Por las gestiones que Morton había realizado ante un gobierno capaz de llevar el horror hasta el extremo cruzando todos los limites, yo entendía muy bien el inmenso valor de este hombre, y hasta donde llegaba su compromiso.  Por eso me reuní con él, y le pedí consejos sobre la comunidad judía, su influencia y el peso de sus personajes  en el sistema financiero, y fue evidente la sabiduría de esos consejos. Sus palabras, me sirvieron de guía para cumplir eficazmente con la misión que me había encomendado el gobierno argentino.

En 1993, la Fundación para la Integración Latinoamericana (FIL), que yo había creado en 1977, organizo junto a la Embajada de los Estados Unidos el seminario ‘Hacia una Economía Democrática’, y lo invite a Morton para que hable de “Antidiscriminación”. Esa estadía duró solo una semana, tiempo suficiente para ser nombrado Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires, recibir el título de Doctor Honoris Causa en la Universidad de Córdoba y mantener reuniones con el Gobernador Angeloz, y por separado, con Monseñor Primatesta.

Uno de los momentos más importantes de aquella visita, tal vez sea la audiencia privada que mantuvimos con el entonces Presidente Carlos Menem en Olivos, donde nos recibió con todos sus ministros, y compartimos una excelente reunión en la que Menem se comprometió, delante de Morton y del Presidente de mi Fundación, el Ing. Guillermo Livio Khul, en solucionar mi caso, poniéndole fin a tantos años de injusticia. Por supuesto que no lo cumplió.

Pero tal vez esa misma frustración, haya sido lo que motivó a Morton a redoblar sus esfuerzos para seguir colaborando conmigo. En el 2004, ya retirado de ADL , emprendo un viaje a los Estados Unidos y me acompaña en una batalla por todos los frentes para instalar el Caso.

Fue así que en el 2007, a través de su amigo Elliot Abhrams –que en aquel momento era Subsecretario del Departamento de Estado- logró abrirme todas las puertas de esa cartera y su Embajada. A partir de ese momento, comenzaron una serie de reuniones en Buenos Aires y en Washington con altos funcionarios, abogados del GUSA y el FBI, que agotaron todas las dudas hasta comprender que, efectivamente, me asistía el Derecho a la Justicia. Así se involucran a fondo hasta finales del 2008, porque en febrero de 2009, yo había iniciado las acciones legales por Terrorismo de Estado y Antisemitismo en nuestro país. Al intervenir la Justicia de Argentina , decidieron dar un paso al costado en señal de respeto. De todos modos, siguieron–y aun siguen- de cerca el caso. Tal como lo describo en mi libro, que se puede leer a través de mi blog www.elcasosaiegh.com, donde narro detalladamente la odisea que significan más de 30 años buscando justicia.

Un recorrido que no podría haber continuado sin su ayuda. Con Morton compartí gran parte de este camino, y su sabiduría me sirve de guía todos los días. Y en cada paso que doy hacia adelante, se refleja su espíritu, iluminando el trayecto con la fuerza necesaria para seguir luchando, sin descanso, hasta el destino final. El único momento y el único lugar en el que se puede descansar y al mismo tiempo se llega al objetivo. “Justicia” que se repite tres veces en el titulo de mi libro, dedicado, a la memoria de Morton, mi querido amigo americano.

Eduardo E. Saiegh

 

EL VIAJERO DE LA LIBERTAD Y SU CARTA AL PRESIDENTE MENEN POR ESTA CAUSA

 

 



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