“EL OBJETIVO DE ROBARME LAS ACCIONES DE AUSTRAL LO CUMPLIERON CON MI SECUESTRO Y OBLIGANDOME BAJO EXTORSION A AUTOLIQUIDAR EL BANCO LATINOAMERICANO”

Esta historia personal de terror comienza un 31 octubre de 1980 con mi secuestro y torturas durante siete días, desde el BCRA y por orden de su entonces vicepresidente ejecutivo, Alejandro Reynal, para robarme el Banco Latinoamericano de Inversión, del cual era y soy dueño. El objetivo fue apropiarse de las acciones de la empresa Makin S.A controlante de Austral Líneas Aéreas, que estaban en caución en el tesoro del banco por una deuda superior a 7 millones de dólares que tenía la compañía aérea, y necesitaban las mismas inexorablemente materializar el decreto 1662/80 que fue tramitado de 48 horas en septiembre de ese año, estatizando la línea aérea, que tenía una deuda de casi 300 millones de dólares con el Estado.

El BLA era el único acreedor privado, como declararon los accionistas de Makin al solicitar la estatización. Para conseguir su objetivo me exigieron bajo torturas salvajes que confesara delitos inexistentes que les posibilitara liquidar el Banco Latinoamericano. Así comenzó la historia que se narra detalladamente en este portal.

Mi secuestro estuvo originado en un móvil criminal y fraudulento porque el verdadero objetivo era liquidar el Banco Latinoamericano para "facilitar" y lograr la estatización de Austral Líneas Aéreas mediante el robo de las acciones de Makin S.A. la empresa controlante de la compañía aérea que necesitaba y buscaba transferir el pasivo de la empresa de aviación superior a los U$S 250 millones al Estado.

Esta maniobra se realizó en un plazo récord de cuatro días mediante el ilegal Decreto Nº 1922/80 del entonces ministro de Economía, y jefe civil de la dictadura, José Alfredo Martínez de Hoz, latrocinio que, como tal, también fuera denunciado penalmente y promovido legalmente, ya en democracia, por el Poder Ejecutivo a través del entonces Fiscal de Investigaciones Administrativas, Ricardo Molinas, ante el Juzgado Federal Penal del doctor Del Castillo el 28 de febrero de 1984.

Los hechos se sucedieron de la siguiente manera:

Simultáneamente, mientras negociábamos la venta del BLA al Credit Lyonaiss -y sin que nosotros lo supiéramos- el 12 de septiembre de 1980 los accionistas de Austral Líneas Aéreas, encabezados por William Reynal -primo de Alejandro Reynal, vicepresidente del BCRA- le elevaron al ministro de Economía un ofrecimiento para que el Estado se hiciera cargo de la empresa aérea, de sus acciones y de sus deudas (Cf. carta de los dueños de Austral a Martínez de Hoz ofreciendo el 12/09/80 la venta al Estado de la compañía. Haga click aquí para acceder al documento).

En un tiempo inusitadamente acelerado, tan sólo 48 horas, hubo un primer decreto, del 10/9/80, y luego otro, el 1922, del 16/9/80, -cuyo texto consignamos- por el cual el Poder Ejecutivo aceptó el traspaso de Austral al Estado. De esta manera, de ser su principal acreedor pasó a convertirse en el principal deudor de las obligaciones que -por más de U$S 250 millones- había dejado en esa empresa privada la administración de William Reynal.

Ese mismo 16 de septiembre, los principales accionistas de Austral también reconocieron expresamente, en una nota dirigida al ministro Martínez de Hoz -adjuntada a ese decreto- que el BLA era el único acreedor privado de la compañía aérea, y detallaron los montos adeudados al BLA, más de U$S 7 millones, y sus accionistas se comprometieron -en el caso en que Austral no cancelase esos créditos- a hacerse cargo del reembolso de esas sumas al BLA. (Ver carta).

Resulta sugerente detenerse en el tramo final de esa nota, donde junto al detalle de los accionistas de Austral se consigna el último crédito concedido a largo plazo, con vencimiento el 4/9/83: allí no figura el dato que corresponde a la garantía del crédito, garantizado con las acciones de Makin S.A., empresa controlante de Austral. A diferencia de los restantes préstamos incluidos en ese mismo documento, todas las otras garantías quedaron consignadas como "facturas de Austral".

Así es que a Martínez de Hoz le enviaron la carta sin el dato de la garantía de caución de acciones para ese crédito a largo plazo, y el ministro la aceptó sin ese dato, pero él sabía que las acciones estaban en el BLA y que había que liquidarlo para poder estatizar a Austral, hecho que llevarían a cabo pero con fecha fija de liquidación en consonancia con los plazos del decreto.

Así fue que un núcleo muy cerrado de gente ya estaba al corriente del plan de liquidación del BLA, para hacerse de las acciones de Austral, entre agosto y septiembre de 1980. A tal punto fue así que por entonces contraté a un gerente proveniente del Banco Tornquist, Néstor Gurfinkel, quien ya estaba enterado del plan de liquidación.

En ese momento, el director general del Banco Tornquist, Leonardo Anidjar, hombre de confianza de Capozzolo -dueño de la entidad- le dijo a Gurfinkel: - "¿Para qué te vas al BLA si a fin de año lo van a liquidar?".

Gurfinkel me lo contó y yo lo consideré casi imposible dada la solidez del BLA. Consideré esa afirmación como una reacción despechada por perder a Gurfinkel, su brazo derecho en la conducción del banco.

Pero fue cierto. Tuvieron que recurrir a una maniobra cuidadosamente planificada. Tanto fue así que fabricaron una denuncia anónima e hicieron hablar a delincuentes y mentirosos para lograr orquestarla.

Pero lo importante es que ya en el decreto mencionado apareció que el único acreedor privado de Austral era el BLA, en tanto por el Estado era el Banco Nacional de Desarrollo, BANADE.

Esto preanunciaba la liquidación del BLA, para recuperar las acciones que estaban en caución -por el préstamo de U$S 7 millones de dólares- en el tesoro del banco, en garantía de los préstamos concedidos.



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